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April 12, 2010
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El propósito de este ensayo es abordar lo que es el psicoanálisis bajo una cuestión y contexto de crítica, argumentación y de postura ética. Se pretende plasmar lo abordado en la materia y en lo que en general he aprendido, experimentado y conocido sobre el psicoanálisis. Esto me llevara a tratar de argumentar acertadamente ciertos ideales y de poner en juego los conocimientos que he obtenido, de intentar refutar ciertas cuestiones que al psicoanálisis le son efectuadas y tratar en base a esas refutaciones las cuestiones que solidifican la importancia del psicoanálisis.

"Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos" (Cortazar, 1963). Este pequeño pasaje nos puede dar una idea clara de dos dicotomías: 1.- Con lo que el sujeto tiene que lidiar estando destinado a regirse por dos dimensiones conjuntas (la realidad colectiva y el inconsciente) y 2.- Con el hecho de que deseo y ley resume y ciertamente rige todas las cosas que le conciernen directa o indirectamente a lo largo de su existencia, siendo puntos culminantes los momentos donde el goce se hace presente y finalicen en un recuerdo digno de reproducir o una oscura y empalagosa treta del superyó - tiránico. El psicoanálisis es algo que nos viene a explicar y pragmatizar bajo estas premisas, una misión que muchos se han dedicado a cuestionar, pero lo más importante es que ha sido para otros el eslabón perdido entre lo que el sujeto sabe de sí, pero que no conoce.

Cortázar juega muy acertadamente con esta situación. Las dualidades con las que el sujeto siempre lidia no se buscan y sin embargo mediante el deseo buscan andar para encontrarse, en este sentido Freud remato este escenario con la invención del inconsciente. Sin embargo, el psicoanálisis a lo largo de su existencia ha sido criticado por no congeniar con el delirio de que el tiempo debe ser más estrecho que el cambio, que debe adelantársele e incluso predecir la dialéctica constante que día a día la gente experimenta. Si bien en nuestro continente el ritmo y el estilo de vida global cumple con la situación anteriormente citada, queda claro que el padre del psicoanálisis al visitar Estados Unidos de América solo pudo decir que "América es una equivocación gigantesca" (Freud en Casafont, 2001, pág. 80). Precisamente Freud se refería a este delirio colectivo, a este ideal de la masa donde pareciera que lo humano se desease automatizado, como una causa-efecto entre evocación y concepción.

Esta diferencia es crucial a la hora de hablar sobre que se hace en psicoanálisis, donde la arqueología del sujeto cumple con ciertos axiomas psíquicos que Freud mas allá de describirlos, mediante la técnica se encargo de tabularlos en la vida anímica de quienes se recostaron en su diván. Muchos opinan que el psicoanálisis "no va al grano" o que "es lento y redundante", lo que nos lleva a pensar y demostrar dos cosas:

1.- Existe una concepción de un sujeto "descompuesto" o, para términos de la psicología medico/científica "trastornado" al que hay que arreglar o al que hay que pasarlo a un estado anterior.
2.- Existe un deseo colectivo e incluso ontológico de llenar un hueco. De tapar una fuga, de amalgamar una iancia. Delirio colectivo que los resultados de la praxis psicológica solo han provocado que el ser humano clone un pedazo de si a una realidad colectiva que no conoce del todo y lo peor de todo, que no cuestiona y que en última instancia, no le pertenece.
Al momento en que retomamos el Edipo y el complejo de castración no podemos dejar pasar lo que Braunstein nos dice sobre lo que estos dos fenómenos y escenarios psíquicos inscriben en la vida del sujeto:

La elección de objeto se basa en una extraña premisa: la renuncia al objeto, una renuncia que se impone al sujeto mediante la amenaza de la castración. La declinación, la resignación, es obligada y hace de los objetos consecutivos objetos que fallan, objetos cuya esencia es la falla, objetos que –no importa cuan erguidos aparezcan- son monumentos al hoyo que envuelven (Braunstein, 1994).

¿Que es lo que el psicoanálisis entonces nos quiere decir? Braunstein nos explica y nos confirma lo que Lacan nos quiso decir respecto a una falta que no existe, que la función y propósito que el sujeto le atribuye le hace estar en el centro del hoyo en el que está envuelto, y que si a lo largo de su vida ese fantasma se rige bajo la misma lógica, muy probablemente, tratando de taponear la iancia, además de abrir una nueva, también se hunde más en la que siempre ha estado. El sujeto entonces desarrolla un lenguaje por la esencia del objeto, es decir, que hablamos porque hay una falla y por lo tanto hay un sentido de falta del cual hay una vida entera en cada sujeto para hablarla. El sujeto sufre porque al ser sexuado y atravesado por el lenguaje le es impregnada la ontología inconsciente del deseo, de una búsqueda de la falta y su respectivo goce y porque las reglas del juego las pone un agente exterior y megalómano, la prohibición.

¿Es justo para el sujeto ignorársele tan frenético sufrimiento? ¿Es factible el hecho de no tomar en cuenta la posibilidad que tiene el sujeto de hablar y hacerse por sí mismo, y continuar con la idea de que cada sujeto no puede ser algo sin ser hablado por el otro? Con este ultimo cuestionamiento nos referimos a que, en el momento en el que Freud advirtió el advenimiento de la sombra del final de Edipo Rey es una amenaza y condena en cada uno de nosotros, la única forma de lograr atravesar dicho escenario es mediante lo que busca el psicoanálisis: posibilitar la construcción de lo mas único y singular de sí y de todas las consecuencias que esto envuelve.

Cuando un paciente en nuestra práctica como estudiantes nos viene con una certeza, la intervención psicoanalítica se encarga de poner de cabeza dicha certeza, de discutirle, de subvertirle, de que encuentre que la raíz de su sufrimiento mas allá de una certeza es una mera posibilidad realizada y que esta al mismo nivel y condiciones para ser algo diferente. Invitarlos a que hablen de lo primero que viene a la mente nos sirve para romper la mera censura de lo inexpresable, de lo que un sujeto que va a pedir ayuda sabe, pero no sabe que lo dice en todo momento. El trabajo onírico es tanto un vinculo con el inconsciente como lo es con la transferencia, en cada castración hay un recuerdo intolerable para el yo, pero no para el inconsciente, el trabajo onírico se encarga de armar las piezas de cada uno de los síntomas, escenarios y de la propia película de cada uno de nuestros casos.
Freud nos lo comunica en 1912:

"...las reacciones que uno obtiene hacen salir a la luz muchos caracteres de losprocesos inconscientes, tal como de ellos tenemos notica por el estudio de los sueños. Las mociones inconscientes no quieren ser recordadas, como la cura lo desea, sino que aspiran a reproducirse en consonancia con la atemporalidad y la capacidad de alucinación de lo inconsciente (Freud, 1912)

En el caso de la transferencia, cabe decir que Freud escribe algo muy importante a modo de conclusión respecto a lo que Lacan en su momento le permitió llamarle al psicoanálisis la "clínica de lo real":

"El médico quiere constreñirlo (al sujeto) a insertar esas mociones de sentimiento en la trama del tratamiento y en la de su biografía, subordinarlas al abordaje cognitivo y discernirlas por su valor psíquico. Esta lucha entre médico y paciente, entre intelecto y vida pulsional, entre discernir y querer "actuar", se desenvuelve casi exclusivamente en torno de los fenómenos transferenciales. (Freud, 1912)"

La intervención psicoanalítica por medio de la transferencia, además de colocar la relación y la posición "sujeto supuesto saber" que se requiere, también busca crear en el paciente la idea y el hecho de que su vida anímica está muy relacionada con ese entrelazamiento que tiene la pulsión, lo natural y lo cultural. La vía de la razón y el intelecto producto del establecimiento de un superyó y la vía directa de lo sexual es puesta sobre la mesa bajo dos cuerpos; el del analizado y el del analista. Cuando en nuestra practica nos llega un paciente y nos habla desde el lugar de los otros es el momento clave para dirigir el discurso en el sentido de buscar que el paciente logre verse visto en los escenarios de su sufrimiento. La transferencia en parte puede surgir bajo esta cuestión, en como el paciente desea ver su lugar en su sufrimiento. Aunque en la resistencia notamos que "pasa" todo lo contrario.

El psicoanálisis entonces se vuelve atemporal porque, además de que el conflicto entre la ley y el deseo son perpetuos en la existencia de cada sujeto, su falta nunca es mitigada, es en sí un blanco, un blanco que ha despertado hasta las más inimaginables manifestaciones ya sean de construcción o de destrucción; sin embargo, este blanco no existe. Es algo sin dejar de ser siempre algo, un ente que en su máxima expresión es siempre el otro, y el de su investimento sexual. Y también, al no existir esta falta el sujeto no tendrá más que vivir para investigar que es y... para quien pasa por el diván que puede ser en todo momento, en una constancia de algo que viene y que después se va, para dar cabida a una nueva cosa.

Deseo concluir opinando que el psicoanálisis se ha convertido en un estilo, forma y sistema de pensamiento para mí. Debido a que no he solo experimentado el psicoanálisis como una asignatura académica, sino como un analizante, puedo decir que ambas experiencias me han ayudado en la forma en cómo intervengo a mis pacientes, sobretodo en obtener una "probada" de mi futura practica como analista, y lo más importante, el poder isomorfizar cada concepto y momento de un análisis para así poder hacerlo con quien llame a la puerta dispuesto no a conocerse a sí mismo, sino conocer su inconsciente.



Bibliografía:

Braunstein, N. (1994). Freudiano y Lacaniano. Buenos Aires, Argentina: Manantial SRL.

Cortazar, J. (1963). Rayuela. España: Punto de Lectura.

Freud, S. (1912). Obras Completas, Tomo XII (Sobre la dinamica de la transferencia).     Buenos Aires: Amorrortu.

Casafont, J.R. (2001). El lector de Sigmund Freud. España: Oceano.
Un ensayo que hice hace unos dias...

Opiniones, ideas, sugerencias, mentadas, tomatazos, abrazos, besos... todo es bienvenido...

hasta la proxima...
:iconxfebar:
xfebar Featured By Owner May 20, 2010  Hobbyist General Artist
Estoy totalmente de acuerdo con un punto que planteas: "żEs justo para el sujeto ignorársele tan frenético sufrimiento?". No es ético pasar por alto esa primera división de la que todos somos objeto, esa falla del lenguaje que de entrada nos hace perdernos en el lenguaje: "No saber lo que decimos en lo que enunciamos" (Joel Dör, 1985).
·
Creo que ahí es donde reside el error del tratamiento psicológico, centrarnos en hacer completo a un paciente que sufre porque le falta "algo": contacto con su yo, comunicación asertiva, conductas funcionales, etc. Cuando de entrada nos falta porque nos perdemos entre lo que deseamos y lo que decimos.
·
Un saludo!
I.
Reply
:iconmiremor:
miremor Featured By Owner Apr 14, 2010
no lo entiendo "renuncia que se impone al sujeto mediante la amenaza de la castración" una renuncia es una renuncia no?
yo no se por eso he buscado edipo y me ha salido esto "Complejo de Edipo positivo: odio hacia el progenitor rival del mismo sexo y atracción sexual inconsciente hacia el progenitor del sexo opuesto.
Complejo de Edipo negativo: amor hacia el progenitor del mismo sexo, así como rivalidad y rechazo hacia el progenitor del sexo opuesto."
solo hay esas dos opciones? no puede ser odio hacia los dos o quererlos a los dos?
me resulta muy complicado este escrito porque no tengo conocimientos sobre el tema. un saludo ˇ
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